¿No sabes cómo afrontar un problema?
¿No puedes comunicarte con alguien?
¿Tienes dificultades para relacionarte?
¿No te gusta tu comportamiento?
¿Te sientes descontrolado emocionalmente?
¿No te sientes bien contigo mismo?
Si respondes que sí a alguna de estas preguntas, sí, estás de psicólogo. No hace falta que las cosas vayan a más, se sufra infinitamente o se toque fondo. Cuanto antes se afronte un problema o se pida ayuda, más fácil será solucionarlo.
¡Ni comecocos, ni loqueros, ni adivinos!, gracias que ya sabe casi todo el mundo lo que es un psicólogo y qué hace. Aunque quizá, se siga dando más importancia a la enfermedad mental y la parte menos conocida o valorada sea la labor preventiva. Sí, se pueden prevenir los problemas o patologías, por ejemplo, no es lo mismo acudir a terapia psicológica con una depresión por una ruptura amorosa no superada que pedir ayuda al primer indicio de malestar tras finalizar la relación.
Y ¡ojo!, si decides pedir ayuda busca un profesional, un psicólogo titulado, que es una profesión con mucho intrusismo y no, ¡ los taxistas no son psicólogos, los curas no son psicólogos, los camareros no son psicólogos y las profesionales del sexo tampoco son psicólogas (ni sexólogas)!. Asesórate bien cuando busques un profesional, si dudas, siempre puedes acudir a los Colegios Oficiales de Psicólogos y te facilitarán el cuadro de colegiados y sus especialidades.
Recuerda, la Psicología mejora tu calidad de vida y te ayuda a ser feliz por ti mismo y contigo mismo.