Han transcurrido los primeros 3 días de competencia luego de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y ya se ha registrado el mismo número de atletas dados de baja por dar positivo en las pruebas de dopaje.
Mientras el tema del consumo de sustancias prohibidas para mejorar el rendimiento sigue en boca de todos, hay los que ven más allá y estiman que dentro de muy pronto, el dopaje llegará a otro nivel convirtiéndose en genético. Las épocas de inyectarse anabólicos u otras drogas o de someterse a transfusiones sanguíneas podrían quedar olvidadas si los atletas recurren a la modificación de su ADN para aumentar de tamaño o hacerse más rápidos y fuertes.
Un atleta finlandés, llamado Eero Mantyranta, ganó 7 medallas en 3 olimpiadas de invierno seguidas en la década de los 60. Años después, los estudios demostraron que el deportista tenía una alteración natural en el gen EPO, lo que elevaba su capacidad de oxigenación en un 30% sobre las personas promedio. Esa característica genética con la que nació, le dio una enorme ventaja frente a sus contrincantes. Basándose en este y otros ejemplos, se sospecha que algunos terapistas genéticos podrían estar trabajando de forma clandestina con atletas que busquen mejorar su desempeño.
Si bien la terapia genética terapéutica para cambiar la conformación genética de una persona o crear proteínas alteradas que penetren en la sangre o tejido todavía no se ha desarrollado lo suficiente para que no provoque efectos secundarios adversos, ya se han documentado ejemplos de dopaje con estos procedimientos. Eso sí, la modificación genética sola no basta para garantizar el éxito de un deportista, la combinación específica de otras variantes genéticas así como el entrenamiento y la actitud son lo que conforman a un atleta de élite.
Las autoridades deportivas han declarado que las pruebas para detectar este tipo de alteraciones se perfeccionarán a medida que aumenten los casos y por lo pronto se concentran en las 4500 pruebas ya disponibles para detectar sustancias prohibidas en los atletas olímpicos.